Cine sin fronteras: entre el sarcasmo y los sueños, una apuesta binacional de sororidad y complicidad
- mariana albarracin
- hace 22 horas
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Por: Andrea Celedón

Todo gran proyecto cinematográfico tiene un punto de origen, y para la película que hoy se rueda en Bogotá, ese momento ocurrió hace tres años.
José Ángel Urdaneta, reconocido actor colombo-venezolano, decidió dar un paso firme hacia la producción de esta obre para materializar una visión junto al director y guionista Carlos Malavé.
Se trata del proyecto cinematográfico "Cuando menos lo esperaba". Con la meticulosidad de quien conoce ambos lados de la frontera, Urdaneta lidera esta producción de largo aliento que busca retratar la integración de dos naciones que comparten mucho más que el idioma. El director quiere alejarse del estereotipo para enfocarse en la realidad de los profesionales que hoy conviven en la Capital.
Bajo este marco de rigor, los actores enfrentan desafíos que ponen a prueba su disciplina. Juan Carlos Ortega, el actor que interpreta al antagonista y padre en la ficción, describe el reto de encarnar a un "ganador que termina perdiendo". Aunque confiesa que la verdadera dificultad reside en la técnica de las escenas íntimas, las cuales resultan temibles ante la presencia del equipo. Es en ese contraste entre la vulnerabilidad y el profesionalismo donde se construye la verdad de esta historia que el actor resume como un relato de amor, desamor y la unión necesaria de dos naciones.
Por su parte, la actriz María Fernanda Cano aporta una capa de resiliencia femenina a través de su personaje, Liz. Tras formarse en México y en el Teatro Nacional de Bogotá, aborda su papel desde la sororidad y la defensa de la humanidad de su personaje, sin juzgarlo. Ella define la cinta como una "comedia romántica dramática" que funciona como un espejo de la idiosincrasia local, donde las situaciones más trágicas de los hogares se transforman en humor. Según la actriz, no hay nada más real y cómico que ver el drama propio desde la barrera, permitiendo que el público empatice con las fibras más sensibles de la convivencia familiar.
La frescura del set la pone la joven Iliana, de 11 años, quien interpreta a Jessica, una niña audaz y sarcástica que, en sus propias palabras, es noble y hace todo por quienes quiere. Para Iliana, este rodaje representa el inicio de un sueño cumplido, disfrutando cada momento entre canciones y el afecto de sus compañeros. Sin embargo, detrás de esa magia frente a la cámara, su madre, Natalia, resalta el esfuerzo logístico y el sacrificio de tiempo que implica la industria. Para ella, el reto ha sido cuadrar la vida entera alrededor de los horarios de rodaje, una dedicación absoluta que, aunque exigente, se traduce en una complicidad y unos recuerdos que ambas atesorarán para siempre.
Esta producción se encuentra en sus últimos días de grabación, consolidándose como una apuesta humanística que explora la vulnerabilidad y los conflictos cotidianos. Con un elenco que va desde la experiencia internacional hasta el talento emergente. La visión de Urdaneta y Malavé promete una película que invita a soltar las pantallas para reencontrarse con una historia de amor, coincidencias y realismo binacional en las salas de cine.


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