El vandalismo y el deterioro son "maneras de expresarse e identificarse con los objetos": Lina Esmeralda Castillo
- laura soler
- hace 2 días
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Para esta profesional de conservación del patrimonio, la forma en que se relacionan las personas con los objetos debe ser analizada no solo desde una perspectiva "positiva", sino también "negativa".

La Conservación del Patrimonio Cultural es hoy un tema de mucho debate. Grupos importantes de población han decidido expresarse, afectando monumentos como plazas y estatuas para protestar contra la historia oficial de Colombia. Así se ha visto en varios momentos recientes en el país, como en el caso del estallido social de 2019 y 2020.
Para Lina Esmeralda Castillo, profesora de la Universidad Externado de Colombia, el experto en conservación debe mantener la distancia con los hechos, y mirarlos desde una perspectiva más objetiva, pues el deterioro de monumentos y el vandalismo también son "maneras de expresarse e identificarse con los objetos".
En diálogo con aldiamq.info, la docente especialista en Conservación y Restauración de Bienes Muebles, Museóloga y Filósofa explicó que el "patrimonio cultural es un concepto que teje la conexión entre el objeto y las personas".
Esta manera de entender la actividad de conservación permite que se pueda hacer un análisis del valor que le dan a los objetos en una sociedad a través de su interacción y relación humana. Insistió en que esas miradas tienen carácter subjetivo y dependen de cuál individuo, colectivo o grupo social esté juzgando la acción sobre esos objetos.
Para la docente,"no hay un sentido en conservar lo material si no entendemos cuál es su legado histórico, su valor documental y su valor para las comunidades que están a su alrededor", siendo así una "necesidad" darle el reconocimiento simbólico que se merece aunque, para los vivos no tiene un significado que se deba conservar, para generaciones pasadas, tal vez si lo tuvo. Por ello, para Castillo es importante "siempre en el patrimonio entender que estamos trabajando con objetos de personas que ya han muerto, de civilizaciones que ya no están".
Se ha vuelto una obsesión demostrar una relación del "vivo y el muerto", pero no se ha entendido la ausencia de relación entre el objeto-persona, es decir por qué ahora ciertos objetos no les significa nada a muchas personas. Según Castillo esto pone en evidencia un cambio en la carga simbólica de los objetos.
La profesora se refirió a uno de los instrumentos de gestión para la conservación del patrimonio: los planes especiales de manejo y protección (PEMP). Según ella, estos siguen enfrentando retos, uno de ellos es que los PEMP nacieron para preservar bienes inmuebles como edificios. Este enfoque dejó por fuera otra clase de bienes como los muebles, inmateriales y paisajes naturales. Debido a ello, "uno de los mayores problemas es que se aplique una herramienta que fue pensada para inmuebles a todos los otros tipos de patrimonio".
Para Castillo, este problema ya ha sido subsanado, pues se hicieron reformas legales y administrativas a los PEMP, para que tuvieran aplicaciones adecuadas con las otras clase de bienes del patrimonio cultural.
La docente explicó que trabaja con materiales como textiles y piedra, para estudiar "las técnicas de elaboración de los objetos como de las distintas materialidades que lo componen".
En los casos en que un restaurador tiene que tomar decisiones sobre objetos de patrimonio cultural que han sido dañados, ella tiene una perspectiva de conservación. Eso fue lo que hizo con el famoso Cristo del Palacio de Justicia que sufrió quemaduras, aunque no fue destruido del todo. Para ella, era necesario dejarlo tal y como quedó luego de este trágico episodio, porque a la persona encargada de recuperar o conservar una pieza de estas no le compete "crear" una nueva pieza.



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