Industria colombiana se estabiliza, pero no se recupera
- Eduardo Carrascal
- hace 2 días
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En un contexto donde el crecimiento económico está siendo impulsado principalmente por el consumo y no casi por la producción, las señales de la manufactura siguen siendo poco halagüeñas.

Los más recientes datos del DANE evidencian una dinámica un poco contradictoria en la producción industrial. En febrero de 2026, la producción real de la industria creció 1,4% frente al mismo mes del año anterior, pero las ventas cayeron 2,5% y el empleo bajó 0,4%. Esta contradicción muestra que, aunque las empresas están aumentando su nivel de actividad, se están enfrentando a poca demanda, lo que podría en términos empresariales, significar una acumulación de inventarios.
El Índice de Producción Industrial confirma esta lectura. La variación anual se ubicó en 0,0%, lo que indica que la reducción en 2025 se detuvo, pero no hubo ningún crecimiento, lo cuál puede significar una preocupación si se sostiene así el resto del año. En el acumulado de doce meses, el indicador apenas alcanza un 0,6%, reflejando una salida de la fase recesiva más que una expansión, la industria se encuentra en una zona de estancamiento.
Este comportamiento coincide con el dinamismo del consumo: el comercio minorista creció 10,9% durante el mismo periodo, mientras que varios sectores de servicios de gasto diario (como restaurantes, y entretenimiento) mostraron también avances significativos. La economía en Colombia parece moverse en dos velocidades: una creciendo por el consumo inmediato, y otra estancada en relación a la producción y la generación de valor agregado.
Esta correlación entre industrias plantea preguntas sobre la calidad del "crecimiento", un modelo económico basado en el consumo puede sostener la actividad en el corto plazo, pero difícilmente garantiza aumentos de productividad en el largo plazo. En este contexto, la caída de la manufactura no es un dato menor ni irrelevante, sino una señal sobre la dirección que está tomando la economía.
Ingresos: una clara dinámica
En el frente laboral, la tendencia de ingresos nominales refuerza lo hablado anteriormente. Mientras el empleo industrial difícilmente aumenta en referencia al aumento del SMMLV (23%), los sectores de servicios y comercio diario crean nuevas oportunidades. Otras industrias como los call centers y telecomunicaciones han sido los más perjudicados teniendo incluso puntos negativos, mientras que por el lado de la tecnología y programación, ha sido bastante moderado el aumento (entre 5 y 6%). Esto índica que el crecimiento del empleo está más vinculado a la expansión del consumo que a una transformación productiva.

En este escenario industrial, el aumento del salario mínimo entra como un factor diferencial en este país, si bien contribuye a aumentar el consumo diario y aumenta el ingreso de las personas que trabajan en este, también incrementa los costos laborales para las empresas, especialmente en sectores formales y corporativos. El resultado de esto puede ser una economía que genera empleo desde las empresas que más flujo de caja generan. Pero, si hablamos de actividades más innovadoras -tecnológicas y de largo plazo con valor agregado-, el avance es mucho menor en un escenario global donde seguramente estas industrias sean las que están al frente. Limitando así el potencial de crecimiento del país.



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