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La historia de JotaFe, un artista bogotano que no teme sentirlo todo

  • Foto del escritor: Andrés Ballesteros
    Andrés Ballesteros
  • 13 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Entre tambores, trompetas y beats urbanos así nació JotaFe, un artista bogotano que ha recorrido un camino de 11 años entre la fe, la experimentación y la búsqueda de una voz propia. Con 30 años, Juan Felipe, su nombre real, ha aprendido que vivir del arte no siempre se trata de fama o dinero, sino de disfrutar cada nota y sentirla de verdad.

Foto de la entrevista
Foto de la entrevista

La música corre por su sangre. Su familia, dedicada durante años a la música andina con un grupo llamado Semilla Andina, marcó su infancia. “Mi papá me enseñó a tocar guitarra, trompeta y percusión. En el colegio también me enseñaron folclor, tambores… ahí nació el amor por la música”, cuenta. Desde niño, JotaFe entendió que el arte podía ser una herencia tan profunda como un apellido. Aunque su sueño inicial era ser instrumentista, la vida lo llevó por otro camino: estudió Producción Musical en la UniLatina, una experiencia que según nos dice le cambió la perspectiva: “Llegué sin saber qué era una consola o un compresor. Allá entendí que la música también es técnica, no solo pasión”. Hoy, produce, mezcla y masteriza sus propias canciones. Su primera canción, "Junto a mí", nació como un trabajo universitario y terminó convirtiéndose en su carta de presentación. Sin embargo al preguntarle qué canción cree que lo representa, responde que "Nena" una colaboración con STIIVF, un tema que lo define. “Esa canción la hice enamorado, se nota. Es de esas canciones que se sienten, no se planean”, explica. Actualmente prepara su próximo lanzamiento, PDR, un tema más oscuro que aborda la salud mental desde la desolación. Además de su trayectoria musical, JotaFe ha explorado otras expresiones artísticas como el clown, una disciplina que le permite conectar con el público de manera directa y auténtica. Disfruta profundamente la experiencia y el impacto emocional que genera en las personas, consolidando así su visión de que el arte es sobre todo una pasión. JotaFe no trabaja solo. Junto con su novia produce y canta en uno que otro tema pero también está en un colectivo de artistas bogotanos que comparten estudio, ideas y sueños. “Uno no puede con todo solo. Tres cabezas piensan más que una”, dice. Para él, la colaboración no es estrategia, sino comunidad: “Es muy chimba ver que le va bien a otros que también tienen cosas lindas por decir”. Su música es un espejo de lo que siente. A veces amor, a veces rabia, a veces vacío. “Me he dado cuenta de que siento mucho. Todo me afecta y muchas veces el sentimiento se contradice. Pero todo eso termina siendo música”, confiesa. Sus letras hablan de lo cotidiano, del desamor, de las crisis personales y de esa búsqueda constante por encontrarse a sí mismo. Aunque admite que vivir del arte en Bogotá no es fácil, no pierde la fe ni el entusiasmo. “He ganado unas luquitas, pero los aplausos son el verdadero pago”, asegura. Lo suyo no es perseguir la fama sino disfrutar del proceso, sin importar el escenario o el género que esté explorando. “Si alguna de las cosas que estoy haciendo estalla, listo, me voy por ahí. Pero no voy a dejar lo demás. Me hace feliz”. Finalmente, JotaFe confiesa que no sabe exactamente hacia dónde lo llevará su carrera, pero que mientras siga disfrutando y aprendiendo, seguirá en la música. Y cierra con una frase que podría ser su manifiesto artístico:“Si ninguna estalla, moriré en el intento… pero moriré haciendo lo que amo”.

 
 
 

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