top of page

Las Bartenders:cuando servir tragos no basta y también se sirven verdades

  • va-velandia
  • 11 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Un musical donde cuatro mujeres se atreven a salir de su zona de confort para cantar, actuar, bailar y mostrarse tal como son.

Carolina Núñez, Laura Barjum y Mariana Gómez y Laura Mayolo. Las Bartenders se convirtió en un espacio de valentía, arte y verdad compartida.

Hay obras que llegan a entretener y otras que llegan a tocar fibras. Las Bartenders pertenece a ese segundo grupo: un montaje que mezcla humor, fiesta, música y verdad para recordar que las mujeres no solo resisten: también celebran, sanan y se acompañan. Este proyecto no se vive desde el asiento; se respira, se siente y se vibra como una conversación íntima entre amigas en la barra de un bar, donde cada trago lleva un pedazo de memoria y un poquito de valentía.


Uno de los corazones del espectáculo es Carolina Núñez, conocida por Siam su grupo musical, quien esta vez decidió dejar de ser “Carolina” para convertirse en Margarita. El salto fue enorme, y se nota cuando habla: hay brillo, hay vértigo, hay verdad. “Siempre salgo como Carolina Núñez, como Siam… esta vez salgo como Margarita. Ha sido muy difícil, pero justo eso es lo emocionante: salir de la zona de confort.” Para ella, este montaje significó abrir la puerta a una faceta que siempre estuvo ahí, esperando ser abrazada. Cantar y actuar al mismo tiempo, sostener una historia con el cuerpo, las emociones y la voz, ha sido un desafío que la ha hecho crecer y temblar, pero también florecer frente al público.


A su lado está Laura Barjum, quien llegó al proyecto casi como un chiste que terminó siendo destino. “Pensé que me estaban llamando para llevar los tintos”, cuenta entre risas, pero también con la sinceridad de quien reconoce que a veces los demás ven luces en uno antes de que uno se atreva a encenderlas. “Ellos creyeron más en mí que yo misma, así que me lancé al vacío.” Su personaje, Paloma, encarna a las mujeres que esconden dudas detrás de títulos, diplomas y perfección. Y en escena, Laura nos recuerda que la preparación no basta si no se acompaña de coraje para sentir y mostrarse sin armaduras. “No somos solo lo que hemos estudiado. También somos esa capacidad de saltar, de apoyarnos entre amigas, de ser compañeras.”


La tercera voz que sostiene esta historia es Mariana Gómez, quien describe este proyecto como un regalo que le cayó del cielo. Con emoción serena, confiesa que volver a las tablas fue reencontrarse con lo que más ama. “Esto fue un regalo para reconectar conmigo misma: cantar, actuar, bailar… es un regalo.” Su personaje, Gin, lanza una frase que parece declaración y promesa: “Aquí no venimos solo a servir licor, venimos a servir verdades”. Y lo cumplen. No es casual que el público salga con la sensación de haber visto más que una obra: haber escuchado confesiones, haber compartido vulnerabilidad, haber celebrado la vida.


En Las Bartenders, el teatro no está separado del espectador. Quien entra no solo observa: participa. Este no es un musical para consumir pasivamente. Es una fiesta emocional donde el público se convierte en cliente del bar y cómplice de lo que ocurre ahí adentro. La música que va desde Shakira, Karol G, Celia Cruz, Chavela Vargas hasta las Spice Girls. traza un mapa sonoro de emociones y recuerdos colectivos. Las canciones no son un adorno; son un hilo conductor, son memoria compartida, son una catarsis con ritmo.


Al final, lo que queda no es solo un aplauso. Es esa sensación cálida de haber visto a mujeres sostenerse entre ellas, mirar a la vida de frente y decir: “Sí, me dolió, pero aquí sigo, y lo canto.” Es también la certeza de que nadie sale solo cuando se atreve a sentir acompañado. Las Bartenders es una invitación a eso: a brindar por los miedos, por los saltos, por las amigas que sostienen y por las verdades que duelen bonito.


La temporada continúa en Casa E / Sala Arlequín hasta el 15 de diciembre, con boletas disponibles en el sitio web de Atrápalo y en taquilla del teatro. Si busca un plan para reír, cantar y quizá llorar un poquito pero de esos llantos que alivian esta obra le servirá un trago de honestidad… y le dejará el corazón tibio.

 
 
 

Comentarios


bottom of page