Mac Master: "Invitamos a los gobiernos colombiano y ecuatoriano a separar la guerra política de la comercial"
- Eduardo Carrascal
- hace 24 horas
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La guerra comercial entre Colombia y Ecuador se escaló el pasado lunes luego de que ambos países elevaran aranceles al 50% de las importaciones y ampliaran el listado de productos gravados a más de 100. Estos movimientos marcaron un nuevo episodio en esta tensión bilateral. Por esta razón, los gremios empresariales de ambos países decidieron dar un paso al frente y expresar su preocupación.

La decisión anunciada por Colombia de elevar del 30 % al 50 % el arancel a las importaciones provenientes de Ecuador y ampliar el listado de bienes afectados a más de 100 productos adicionales, entre ellos sal y azufre. Esto se produjo después de que el Gobierno ecuatoriano aumentara su arancel al 50 % con la intención de presionar a Colombia a reforzar la seguridad en la frontera debido al narcotráfico.
El aumento del impuesto al comercio generó un escenario de reciprocidad plena que algunos analistas ya califican como una guerra arancelaria abierta. Lo que comenzó como una respuesta comercial específica ha escalado hacia un endurecimiento que impacta múltiples sectores productivos de ambos países. Debido a estos movimientos arancelarios, la Andi (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) con su presidente Bruce Mac Master a la cabeza, decidió hacer una rueda de prensa junto a representantes de Analdex, Acolfa, Pork Colombia, Acopi y Fenalco, con el objetivo de advertir sobre los riesgos de esta estrategia.
Ante esta situación, Mac Master hizo un llamado a desescalar los golpes comerciales y a separar las diferencias políticas de la relación económica entre ambas naciones. “Invitamos a los gobiernos colombiano y ecuatoriano a separar su guerra política de la comercial”, afirmó, al advertir que el comercio formal no puede convertirse en el modo de presionar. A su postura se sumaron Javier Díaz, presidente de Analdex; Camilo Llinás, presidente de Acolfa; Jeffrey Fajardo, presidente de Pork Colombia; María Elena Ospina, presidenta de Acopi y Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, quienes coincidieron en que la escalada arancelaria genera un entorno que afecta inversión y empleo de las cadenas productivas.
Los gremios señalaron que el intercambio bilateral entre Colombia y Ecuador hoy es de 2.700 millones de dólares anuales. Las medidas restrictivas decretadas recientemente podrían reducir hasta un 70% el volumen de comercio.
En 2025, las exportaciones colombianas hacia Ecuador alcanzaron 1.846 millones de dólares, mientras que las ecuatorianas hacia Colombia sumaron 865 millones de dólares, en un contexto donde el sector energético (principal sector exportador colombiano) ya había registrado una caída del 58 %
Desde el sector empresarial se insistió en que, si bien los gobiernos tienen la responsabilidad de enfrentar fenómenos como el narcotráfico y fortalecer la seguridad en la frontera, la vía arancelaria puede terminar generando efectos secundarios sobre el empleo formal y la actividad productiva en ambos países.
Los gremios advirtieron que el impacto no se limita solo a los grandes exportadores, de acuerdo con cifras presentadas durante la rueda de prensa, cerca de 7.600 importadores colombianos que comercializan hacia Ecuador se verían bastante afectados por las nuevas tasas arancelarias.
A nivel territorial, el impacto ya comienza a afectar zonas cercanas a la frontera. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, señaló que en el departamento de Nariño (uno de los principales puntos de intercambio con Ecuador) las operaciones comerciales han registrado una reducción cercana al 60 %. El presidente de Fenalco mostró con este dato que, la guerra arancelaria está afectando directamente la economía de regiones que históricamente han dependido del comercio binacional.
Los gremios reiteraron que el combate al narcotráfico y el fortalecimiento del control fronterizo requieren de coordinación entre países, no medidas que terminen debilitando el mundo productivo.
Con un intercambio comercial que supera los 2.700 millones de dólares anuales y miles de empresas vinculadas a esta relación, la escalada arancelaria mantiene en el limbo a sectores productivos de ambos países. Por esta razón, todos los gremios ven con preocupación las medidas adoptadas a ambos lados de la frontera y pocas alternativas. Por ahora, la posibilidad de una desescalada dependerá de decisiones políticas, mientras las regiones fronterizas comienzan a sentir los efectos de una disputa que ya dejó de ser diplomática para convertirse en económica.

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