Premios SmartFilms
- va-velandia
- 9 oct 2025
- 3 Min. de lectura
En su décimo primera edición, SmartFilms volvió a demostrar que el cine no necesita grandes presupuestos para emocionar. Con Satena como aerolínea oficial y un desfile de artistas, cantantes y jóvenes creadores, el festival reafirmó su espíritu: contar historias auténticas y acercar el séptimo arte a todos los rincones de Colombia.
La cantante Yolanda Rayo compartió frases de autenticidad y alegría en la gala.
La noche en Bogotá estaba fresca y gris, pero dentro del teatro todo brillaba. Jóvenes con celulares en la mano, y familias que aplaudían cada aparición en la alfombra roja: así empezó la edición once de SmartFilms 2025, el festival que convirtió al celular en protagonista y al cine en un lenguaje más accesible y cercano.
En el escenario, el anuncio de un nuevo aliado despertó expectativa. El general (r) Óscar Figueroa, presidente de Satena, oficializó a la aerolínea como patrocinadora del festival. No era solo un gesto empresarial: era un mensaje de conexión. “Nuestro plan de expansión busca llegar a cada rincón del país, y de la mano de SmartFilms queremos abrir caminos para que los jóvenes puedan crecer, capacitarse y contar sus historias”, aseguró.
Satena, con más de 70 años de historia en Colombia, suma su experiencia a una apuesta cultural que busca democratizar el séptimo arte. Para Figueroa, la responsabilidad social no es un discurso vacío: “nos interesa fortalecer el tejido social, trabajar con comunidades, aliados y empresas que crean en la responsabilidad compartida”. Su mensaje, recibido con aplausos, reforzó la idea de que este festival no es solo cine: es una plataforma de transformación.
Pero la seriedad de los anuncios pronto dio paso a la frescura y alegría de los invitados. Yolanda Rayo, siempre espontánea, se robó sonrisas al recordar que todo es posible si uno no olvida sus raíces: “no importa lo que hagas, nunca te olvides de dónde eres. El cine puede parecer complejo, pero aquí lo volvemos cercano y auténtico, con lo que siempre tenemos en la mano: el celular”. Su frase se convirtió en un mantra para los jóvenes que escuchaban atentos.
La emoción también estuvo del lado de la actuación. La reconocida actriz Cristina Gálvez subió al escenario para entregar uno de los premios y, conmovida, destacó el talento de los participantes: “me siento orgullosa de ver cómo este festival se ha convertido en un referente profesional. Este trabajo es arduo, pero los jóvenes lo merecen. Hay muchísimo talento en este país”. Sus palabras parecían un espaldarazo para quienes, cámara en mano, soñaban con recorrer ese mismo escenario algún día.
El toque festivo de la noche lo puso Alejandro Saavedra, quien recordó que el arte también es música. El artista urbano, que ya había estado en la edición pasada en Medellín, celebró estar nuevamente en el festival: “es bonito acompañar estos talentos; el cine está cambiando, la tecnología avanza y eso toca también a la música. Me parece bacano ver cómo todo esto se mezcla”. Entre risas y aplausos, contó que su más reciente sencillo superó el medio millón de reproducciones y anunció nuevas colaboraciones internacionales, generando un eco de entusiasmo en el público joven.
El teatro vibraba con cada premiación y cada intervención. SmartFilms volvió a ser un escenario donde las fronteras se desdibujan: no hay diferencia entre un director consagrado y un joven que filma desde su barrio; todos comparten el mismo espacio, las mismas luces y el mismo sueño.
La décimo primera edición cerró con una certeza: el cine hecho con celular no es un experimento pasajero, sino una revolución cultural. Con aliados como Satena, artistas que creen en la autenticidad y jóvenes que se atreven a contar sus historias, SmartFilms reafirma que el séptimo arte puede ser humano, cercano y profundamente transformador.



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