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La inseguridad alimentaria cayó en 2025, pero los principales problemas siguen sin solución

  • Foto del escritor: Eduardo Carrascal
    Eduardo Carrascal
  • hace 7 minutos
  • 3 Min. de lectura

El Dane reveló que la inseguridad alimentaria moderada o grave en Colombia disminuyó durante 2025 frente al año anterior en casi cuatro puntos porcentuales. Sin embargo, los hogares rurales, los encabezados por mujeres y las familias con menores niveles educativos continúan siendo los más afectados por las dificultades de acceso a los alimentos, una realidad que, pese a ir bajando, no ha tenido una mejora significativa y siguen siendo el mayor problema.

Santiago Mazo, Adriana Torres, Jaime Rendón y Jose Villegas nos muestran que el aumento del salario mínimo ha ayudado a una mejor nutrición en el país. (Foto tomada por Eduardo Carrascal).
Santiago Mazo, Adriana Torres, Jaime Rendón y Jose Villegas nos muestran que el aumento del salario mínimo ha ayudado a una mejor nutrición en el país. (Foto tomada por Eduardo Carrascal).

La reducción del hambre en el país ha mostrado grandes mejoras tanto en zonas urbanas como rurales. Esta situación difiere de lo ocurrido en otros países donde se registran incrementos en inseguridad alimentaria. Esto muestra que en Colombia la calidad de vida ha tenido una mejora de forma proporcional. El informe del Dane "Inseguridad Alimentaria a partir de la escala Fies" mostró mayores niveles de vulnerabilidad en hogares con personas con discapacidad y fuera de la fuerza laboral.


A nivel nacional, los hogares con jefatura femenina registraron una prevalencia de inseguridad alimentaria de 23,1% en 2025, frente al 28,2% del año anterior. Esto significa una mejora en las condiciones de esta población. De manera proporcional, los hogares encabezados por hombres pasaron de 23,1% a 19,4%. Esta tendencia se mantiene en las zonas rurales, donde la inseguridad alimentaria en hogares con jefatura femenina fue de 34,3%, superior al 29,7% registrado en hogares liderados por hombres.


Así mismo, el nivel educativo continúa siendo uno de los factores que más influye en el acceso a los alimentos. Los hogares cuyo jefe no tiene educación registraron niveles de inseguridad alimentaria de 45,7% a nivel nacional y de 48,4% en zonas rurales. En contraste a esto, cuando el jefe del hogar cuenta con educación superior, los porcentajes bajan a 9,1% y 15,3% respectivamente. Las diferencias entre áreas urbanas y rurales siguen siendo gigantes, pese a que ambas han caído, está claro que más de un 40% aún es un margen importante que Colombia debe esforzarse en reducir.


Aunque las cifras reflejan una mejora frente a 2024, el panorama evidencia que el hambre y las dificultades de acceso a la alimentación siguen concentrándose en los sectores más vulnerables del país, una situación que fue expuesta unos minutos después del informe durante el seminario de "Lucha contra el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en Colombia".


Este evento, liderado por Santiago Mazo, nos dejó algunos datos bastante importantes: con el incremento del 23% del salario mínimo en 2026, se estima que el porcentaje hogares que no tienen acceso a una dieta nutritiva se reduzca al 37%. Un dato que puede aportar sustancialmente a las zonas más vulnerables de Colombia y que muestra el lado de positivo de este aumento en los ingresos. Así mismo, desde el inicio de la década en 2020 hasta este 2026, el costo promedio de la dieta nutritiva ha aumentado en el 76%, mientras que el salario mínimo un 99%. Una información que muestra el valor que tiene el aumento de los ingresos mínimos del país para poder aumentar la seguridad alimentaria.


Adriana Torres, una de los voces principales del seminario y coordinadora de la línea de justicia económica en Dejusticia, propuso y pidió al gobierno el limitar las publicidades y foco a las empresas que promueven comidas no saludables. Muchos niños y adolescentes terminan viéndose influenciados por estas publicidades sin saber cómo puede afectarlos en el largo plazo. Darle más exposición a las comidas saludables a su vez que darle una mayor facilidad para estar en el mercado, pueden terminar beneficiando de gran manera a este tipo de factores.


Los resultados del Dane muestran que Colombia logró avances en la reducción de la inseguridad alimentaria durante 2025, con caídas en prácticamente todos los grupos de la población. Sin embargo, las cifras también dejan en evidencia que la recuperación sigue siendo desigual, más allá de que proporcionalmente todo sea muy similar, se le debe dar más énfasis a los hogares rurales, liderados por mujeres o las familias con menores niveles educativos.


Aunque la disminución de los inseguros alimentariamente refleja una mejora frente a años anteriores, el hecho de que en varios sectores cerca de la mitad de los hogares siga teniendo dificultades para acceder de manera estable a los alimentos, nos muestra que el hambre continúa siendo uno de los principales retos sociales y económicos del país.


Adriana Torres hablando sobre como combatir las industrias de comida no saludable. (Vídeo grabado por Eduardo Carrascal).

 
 
 

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