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“Las cosas hay que conseguirlas trabajando, esforzándose y no desistiendo”: Bairon Posada

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    lyanmarianam7
  • 3 mar
  • 2 Min. de lectura

Escrito por: Lyan Muñoz.


A veces los sueños no comienzan en estadios llenos ni bajo reflectores, sino en una cancha de barrio, con un balón gastado y la voz de un padre alentando desde la orilla. Así empezó la historia de Bairon Posada, un jugador colombiano que hoy milita en el Pedro Joaquín Fútbol Club en la tercera división de Nicaragua.


Para Posada, el fútbol nunca fue solo un deporte. Fue, desde el principio, una forma de entender la vida. Detrás de cada paso que ha dado hay disciplina, decisiones difíciles y una convicción que no suena arrogante, sino firme: los sueños no se improvisan, se trabajan.


El amor por el balón nació en casa. Fue su padre quien sembró esa pasión que con el tiempo dejó de ser un juego para convertirse en un proyecto profesional. Sin embargo, Posada insiste en algo que repite casi como un principio: antes que competencia, el fútbol es alegría. “El fútbol es un juego, es para divertirse”, afirma, convencido de que cuando se pierde esa esencia, se pierde todo.


Su carrera ha estado marcada por experiencias que lo obligaron a crecer más allá de la cancha. Viajar a Argentina, Nicaragua y New York no solo significó cambiar de territorio, sino adaptarse, aprender y fortalecer el carácter. Competir en segunda y tercera división en Nicaragua se convirtió en uno de los momentos más significativos de su trayectoria. Cada logro, asegura, ha sido consecuencia del trabajo diario y la perseverancia. En ese proceso, reconoce hubo figuras clave. Milton Giraldo y el entrenador Camilo Martínez no solo aportaron en lo técnico, sino en lo mental. Porque si algo ha entendido Posada es que el fútbol se juega primero en la cabeza. La disciplina, la constancia y el enfoque terminan siendo tan determinantes como la técnica.


Ser futbolista, explica, significa asumir responsabilidades que muchos no ven. Implica decirle no a ciertas cosas que ofrece el mundo y que pueden desviar los objetivos. Es un compromiso mental y espiritual que exige disciplina, constancia y práctica técnica permanente. El mayor reto que enfrentó no fue un rival difícil ni una lesión, sino dejar atrás a su familia y amigos para seguir creciendo profesionalmente. Esa decisión, aunque dolorosa, reforzó su convicción de que el fútbol es un estilo de vida que demanda sacrificios, pero también entrega recompensas.


Cuando piensa en quienes sueñan con convertirse en futbolistas, su mensaje es directo: deben entender desde el principio que es un mundo exigente, y mucho. No basta con el talento; se necesita carácter. Sin embargo, recalca que nunca se debe perder la esencia del juego. Amar el deporte, disfrutarlo y mantener la disciplina son las bases para sostener cualquier proyecto.


Desde su experiencia, el fútbol deja lecciones que trascienden el terreno de juego: perseverancia, responsabilidad, resiliencia y fe en el proceso. En cada palabra, Bairon Posada deja claro que más allá de la categoría en la que compita, su mayor victoria ha sido mantenerse firme en un camino que eligió desde niño, convencido de que los sueños no se improvisan, se trabajan.


 
 
 

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