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De la Tierra Media a la realidad: el valor de lo pequeño frente al ruido digital

  • Foto del escritor: njaveriana
    njaveriana
  • 14 may
  • 2 min de lectura

SUMARIO

Por: Andrea Celedón


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En un encuentro que invitó a la introspección profunda, el expresidente de la República, Iván Duque, compartió con Federico Rivas y la comunidad de la Universidad Javeriana una serie de reflexiones sobre la condición humana en la era de la hiperconexión.


La charla, que tomó como punto de partida la saga de J.R.R. Tolkien, tenía como objetivo, presentar ante la opinión pública el nuevo libro de Rivas, titulado "La primavera del alma". El diálogo sirvió de plataforma para analizar la salud mental y la urgencia de recuperar la presencia en un mundo dominado por las pantallas.


Para Duque, la clave para enfrentar los retos modernos se encuentra en la figura de los Hobbits. Durante su conversación con Rivas, explicó que estos personajes son los verdaderos maestros de la humildad: seres que disfrutan de las conversaciones largas y la comida compartida, y que logran vencer el mal precisamente por su capacidad de "mantenerse chiquitos". El exmandatario señaló que esta esencia se ha ido perdiendo en las nuevas generaciones, quienes enfrentan una vulnerabilidad crítica al estar permanentemente atados a la dinámica digital.


Un punto central del diálogo fue el diagnóstico de la sociedad actual, donde se advirtió que estamos conectados digitalmente pero desconectados del presente. Duque enfatizó la necesidad de "bajarle el ruido" a las incoherencias de las redes sociales para volver a mirarnos a los ojos. En este sentido, destacó la importancia de rescatar el espacio que existe entre la reacción y la respuesta, invitando a la audiencia a ser menos reactiva y más contemplativa, pensando un momento antes de reaccionar impulsivamente ante los estímulos de la red.


Hacia el final de la intervención, se profundizó en el concepto de la "Primavera del Alma". Duque la describió como un estado de armonía donde el cuerpo se fortalece como templo, la mente se nutre para comprender el mundo y el alma se alimenta de aquello que nos mueve con pasión. La nota concluye con un llamado a "aterrizar en la tierra" y prolongar esa primavera personal para vivir con plenitud, buscando que cada individuo logre ser un referente de integridad para los demás en medio del caos tecnológico.

 
 
 

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