Del libro a la pantalla, charla con guionistas colombianas en la FILBo
- Majo Silva Villalba
- 5 may
- 2 Min. de lectura

El pasado jueves en la Feria del libro de Bogotá (FILBo) se realizó un evento junto a varias reconocidas guionistas colombianas, que han trabajado en proyectos con Netflix, para conversar sobre los retos de adaptar un libro a la pantalla.
El evento organizado por Netflix reunió a varias figuras importantes de la industria. Entre ellas estaba Verónica Triana, quién trabajó como guionista para la serie Delirio, basada en la novela de Laura Restrepo; también participó Ana María Parra, guionista principal de Estado de fuga 1986, serie basada en el caso narrado por Mario Mendoza en su novela Satanás. A ellas se sumó Natalia Santa, guionista de Cien años de soledad, la serie adaptada del libro de Gabriel García Márquez.
El tema central del evento fueron las dificultades y retos que se presentan al adaptar un libro a la pantalla. Uno de los puntos mencionados fue lo que significa adaptar, no es como muchos piensan, copiar, es una forma de reinterpretar la historia. El guionista es primero un lector y luego sí escribe su interpretación. Durante la charla Ana María Parra mencionó cómo uno puede leer una novela muchas veces y nunca es la misma novela.
Las guionistas también coincidieron en que adaptar un libro de una época distinta da la oportunidad para estudiar la moral de esos tiempos y no para cambiarla en función de la corrección política del momento. A esto se refería Verónica Triana al mencionar cómo en la serie Delirio hay una relación entre un profesor y su alumna. Ella afirma que aunque esa relación se puede ver hoy de mala forma, en esa época podía ser aceptada; por eso el guionista traduce los hechos para que el espectador pueda tomar sus propias conclusiones.
Natalia Santa, en entrevista con aldiamq.info comentó los retos de adaptar un libro y sobre todo uno tan importante como Cien años de soledad. Para ella lo más difícil fue incluir todos los hechos de la novela en solo dos temporadas.
Para cerrar, las guionistas coincidieron en que no debería haber competencia entre los libros y los productos audiovisuales, ya que estos, según ellas, son una nueva lectura y una oportunidad para profundizar en los personajes y en los universos narrativos.



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