“El deporte salva vidas”: la historia de Mariana Peña, campeona mundial de BMX a los 15 años
- lyanmarianam7
- 16 abr
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Por: Lyan Muñoz

Empezó como un juego. Una bicicleta que no soltaba, recorridos de niña por cualquier lugar y una imaginación que la hacía sentir como si fuera en una moto. Tenía apenas cuatro o cinco años cuando Mariana Peña descubrió, sin saberlo, el camino que hoy la tiene como campeona mundial de BMX Racing.
A sus 15 años, la bogotana ya se coronó en el Mundial de Rock Hill 2024, uno de los escenarios más importantes del deporte a nivel internacional, consolidándose como una de las jóvenes promesas más fuertes del BMX colombiano.
Antes de eso, hubo intentos. Sus padres, con la intención de que practicara algún deporte, la acercaron primero al patinaje, “lo común para niñas”, como ella misma lo describe. Pero no funcionó, no hubo conexión ni luces de que eso fuera lo suyo. Fue hasta que llegó la bicicleta que sintió ese verdadero amor. “Cuando montaba me sentía libre, más alegre, más feliz”, recuerda. Esa sensación no desapareció. Al contrario, creció con ella.
De una bicicleta de infancia a la élite mundial
Lo que comenzó como una diversión terminó convirtiéndose en disciplina, constancia y competencia. Con el apoyo de su familia desde el primer momento (algo que ella recalca con mucha gratitud), Mariana fue entrando poco a poco al mundo del BMX Racing, una disciplina exigente que en Colombia ha construido una historia importante a nivel internacional.
Hoy, con apenas 15 años, ya no es solo un ideal sino que se convirtió en su realidad. El título mundial conseguido en Rock Hill en 2024 no solo confirmó su nivel competitivo, sino que la puso en el radar internacional como una de las figuras jóvenes a seguir dentro del BMX. Ese logro, que para muchos sería el punto más alto de una carrera, para ella es apenas el comienzo.“Es de las cosas más significativas que me han pasado”, admite.
Detrás del título mundial no hay solo talento. Hay organización, sacrificio y una rutina que conlleva mucha disciplina. Actualmente cursa bachillerato a través de un programa del IRD que le permite a deportistas de alto rendimiento continuar con sus estudios mientras entrenan y compiten. Un equilibrio que no siempre es fácil, pero que forma parte de su proceso.
Aun así, Mariana no deja de lado lo que para muchos puede ser “simple” pero para ella es de las cosas más importantes. Fuera de la pista, disfruta pasar tiempo con su familia, ver películas, comer y reír. Espacios cotidianos que contrastan con la exigencia del alto rendimiento, pero que también la mantienen conectada con la que ella es más allá del deporte.
El deporte como refugio, disciplina y forma de vida
Cuando habla del BMX, no lo hace solo como una competencia. Lo entiende como algo más profundo. “El deporte es algo que salva vidas. No solo mejora físicamente, sino mentalmente, da disciplina y mucho amor para la vida”, dice. Esa visión también la lleva a cuestionar el lugar que ocupan estos deportes en el país. Aunque Colombia ha conseguido medallas olímpicas y tiene referentes mundiales en disciplinas como el BMX, el ciclismo o el levantamiento de pesas, ella siente que aún falta visibilidad. Son deportes que le han dado alegrías al país, pero que muchas veces no reciben la atención que merecen.
A pesar de ser campeona mundial, Mariana no habla desde la grandeza, sino desde la gratitud y la humildad. Reconoce constantemente el papel de su familia, el proceso que ha vivido y lo que aún le falta por recorrer. No se posiciona como una figura lejana, sino como alguien que sigue construyéndose.
Quizás por eso, cuando piensa en el futuro, no solo habla de títulos. Sueña con representar a Colombia y a Bogotá en Juegos Nacionales, mundiales y, algún día, en unos Juegos Olímpicos. Quiere llegar a lo más alto, sí, pero sin perder su esencia. “Además de ser una buena deportista, quiero que digan que soy una buena persona y que inspiro a muchos niños al deporte”.
En una edad en la que muchos apenas están descubriendo su camino, Mariana Peña ya entendió algo que a otros les toma años: que los logros no solo se miden en títulos, sino en lo que el proceso construye, y que el deporte no solo forma campeones, sino personas. Porque, como ella misma lo dice, el deporte salva vidas y deja algo que va mucho más allá de cualquier competencia: mucho amor para la vida.


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